Mudandome a Europa en tiempos de Covid-19, como llegue a ser un pobre sintecho en la ciudad de Nueva York.

Después de el éxito de mi primer libro, Mente Inquebrantable, se me ofrecieron un sinfín de proyectos, pero ninguno me encajaba. Hubo propuestas muy atractivas sinceramente, Una de ellas era escribir un segundo libro, en el que viajaría a diez ciudades del mundo, escribiendo desde la perspectiva de una persona minusválida, otra, para el NYT, consistía en viajar a 52 países en 52 semanas con mi silla de ruedas, y otra hacer un programa de televisión sobre viajes, pero ninguna me encajaba, ninguna idea me vibraba en el alma.

No tenía claro qué camino seguir explorando hasta una que tuve una conversación reveladora a principios de mayo, estaba hablando por teléfono con un amigo de Ámsterdam, David, alias Big Mill, una estrella emergente del rap noruego-dominicano, y que tenía una idea para compartir. “David,” le pregunté, “déjame adivinar ..¿otra idea de programa de televisión?.” Respondió: “Sí, pero ésta es distinta.” Bueno, era diferente a todas las opciones anteriores, diferente hasta el punto de que me encantó. Tenía sentido, encajaba conmigo, sentí dentro de mí que era lo correcto.

Las demás piezas que faltaban en el rompecabezas irían encajando poco después. La mañana del 14 de mayo, día de mi cumpleaños, por alguna razón me vi obligado a escribir a un antiguo compañero de clase y amigo, Adam, que ahora vive con su mujer y su hijo de cuatro años en Williamsburg, Brooklyn. Recientemente fue despedido como director de AV, un alto cargo en el mundo de los museos sin ánimo de lucro, y que ahora está buscando un proyecto a desarrollar. Le compartí mi idea de un nuevo programa de televisión sobre viajes y el resto es historia.

Tras siete horas de conversación, en las que repasamos todos los detalles posibles de cómo podría funcionar el proyecto, determinamos las personas y los puestos clave necesarios para que la productora y el programa de televisión tuvieran éxito, y acordamos una localización para el episodio piloto en el extranjero (Ámsterdam), nos pusimos manos a la obra. Como el Covid-19 ha afectado a tantos empresarios e inversores alrededor del mundo, no pudimos reunir los fondos necesarios para llevarlo a cabo, todos estuvieron de acuerdo y firmaron el proyecto con un presupuesto mínimo.

Una semana más tarde, con todos los billetes de avión y los hoteles reservados, y mi flamante nueva silla de ruedas mejorada por Gary Gilberti y su increíble equipo de Numotion Mobility, nos dispusimos a empezar a rodar el material piloto en Ámsterdam en julio y agosto. Como ya vivía a tiempo parcial en Ámsterdam, tenía previsto trasladarme a Europa durante dos o cinco años. 

Guarde mis pocas cosas personales en un lugar seguro, y al no ser una persona que le se sienta bien acumulando bienes que otros podrían considerar de vital necesidad decidí regalar mi casa, mi coche y otras pertenencias a la gente que de verdad lo necesitaba. ¿Qué tipo de persona o líder espiritual sería si no practicara lo que predico, ayudando a los demás en la vida siempre que se pueda, viviendo realmente las palabras que guío y pido a los demás que vivan, si yo mismo no puedo hacerlo? No había necesidad de almacenar muebles, ropa y otros artículos del hogar mientras otros alrededor de mi sufrían la actual catastrophe sanitaria y económica. Durante dos semanas, amigos y desconocidos vinieron y se llevaron lo que quisieron.

Todo iba bien, tal y como lo planee, mi casa estaba donada, los vuelos listos, las maletas preparadas y el viaje al aeropuerto reservado. Antes de volar a Europa tenía previsto pasar cuatro días en Nueva York con un viejo amigo, Georgie-boy, que vive al otro lado del río Hudson, en Jersey City. George es un viejo y querido compañero de clase de mis locos días de estudiante en el Rutgers College; también es el consejero general de nuestra productora. Tiene un próspero bufete de abogados en la cercana Newark, NJ.

Fue estupendo volver a Nueva York, mi antiguo lugar de residencia a finales de los años noventa. No hay nada como "La Ciudad", única en su especie, ningún otro lugar como ella en el planeta. Pasamos una tarde tomando el sol en el amplio paseo marítimo de Hoboken, NJ, un buen día jugando al frisby en Central Park West, comiendo el increíble Mamouns Falafel y Prince St. Pizza en Greenwich Village. Aunque era de esperar ver los murales y los daños causados por los disturbios de la quincena anterior, se me hizo extraño verlo en persona.

Era domingo, un día de respiro antes de volar a Europa el lunes. George y yo pasamos el día almorzando relajadamente en el café al aire libre Iberia, en el barrio de Little Portugal de Newark, NJ. A la mañana siguiente nos levantamos temprano y nos dirigimos al aeropuerto. Cuando llegamos al Aeropuerto Internacional de Newark estaba casi vacío. Sólo había una persona en el mostrador de facturación: yo. La terminal de Delta estaba vacía. Era el 15 de junio y Covid-19 estaba en pleno apogeo. ¡Increíble!

Nunca en mi vida había visto tan vacía una terminal aeroportuaria normalmente muy concurrida, lo que no me hizo reflexionar. George, en cambio, tuvo una sensación distinta y decidió quedarse conmigo hasta que me dieron el billete para poder embarcar. Después de encontrar la manera de facturar mis pesadas maletas sin pagar tasas, pensé que el plan estaba en marcha. Entonces, un contratiempo: “Lo siento, Sr. Quigley, no puede embarcar en el vuelo a Ámsterdam. Inmigración holandesa en Holanda le niega la entrada sin el debido permiso.”

Bueno, eso fue una novedad, y no sólo una gran sorpresa sino un gran revés para nuestro gran proyecto. ¡Oh, mierda! ¿Qué hago ahora? Menos mal que Georgie se quedó conmigo; y me ofreció alojarme en su casa hasta que se resolviera todo este lío. Era una situación absolutamente horrible; y para añadir sal a la herida, estaba justo en medio de una revisión de visados con tintes políticos Covid-19 USA-EU; mientras que la UE revisaría la lista de entrada de países cada dos semanas.

George fue generoso conmigo en tanto se dio cuenta que en medio de esta emergencia tendría que esperar más de lo esperado. Y no se volvería a revisar hasta el 1 de julio. Mi Nuevo billete fue emitido para un vuelo directo desde el aeropuerto JFK de Nueva York a Ámsterdam, Holanda, el 1 de julio. Así las cosas, y como George tenía una vida que vivir, me trasladé a un Hotel Hilton cercano al aeropuerto JFK en Queens.

Lo que empezó como un viaje de desapego de todas mis pertenencias para perseguir un proyecto de ensueño y mudarme a Europa, se estaba convirtiendo rápidamente en una situación que fácilmente podría llevarme a ser pobre y sin hogar en NYC. Los hoteles no son baratos en Nueva York – nada es barato en la Gran Manzana – se paga hasta por respirar casi. Los gastos se acumulaban rápidamente y la pequeña reserva de seguridad monetaria que había reservado desaparecía con rapidez. No podía durar mucho tiempo en un hotel de Queens.

El propio hotel no ayudó a reducir mis niveles de estrés y ansiedad. Me tenían en la sexta planta, al final del pasillo, en la esquina más alejada, en una habitación muy ajustada para una silla de ruedas, a la que sólo se podía llegar después de bajar con dificultad 120 metros de alfombra. Por si fuera poco, una semana después de mi estancia, la directora general, Tracy Kass, me despertó de madrugada para informarme de que iba a alcanzar el límite de 14 días de estancia en el hotel después de la renovación de la inscripción, y que me llamaba para informarme de que no podían ampliarlo más. Me quedé asombrado y horrorizado. Increíble.

La señorita Kass, más tarde, al ser cuestionada, cambió su historia, informándome de que no la había dejado terminar, que tenía más cosas que decir en la llamada: que, de hecho, no había límite de 14 días. Tres días y tres mensajes de voz más tarde, y no llegó ninguna respuesta del normalmente demasiado peleon Director General. Sólo cuando se elevó al nivel de la oficina corporativa de Hilton Honors me devolvió la llamada. Esto fue después de numerosos correos electrónicos pidiéndole que me enviara una copia de la política. Ella se negó. No existe.

Al quejarse a la AG del Estado de Nueva York, su abogado respondió que no la dejé terminar, que en realidad era un límite de 28 días. Eso es una total mentira. En primer lugar, ¿entonces por qué llamarme sólo después de siete días? En segundo lugar, conocí a dos personas fuera del hotel que recibieron el mismo trato inhumano. En tercer lugar, todo su personal, incluido su Director de Operaciones, se disculpó efusivamente conmigo en persona por su insensible y cruel llamada. Cabe señalar que todo el resto del personal se mostró atento y solidario.

Más tarde, esa misma semana, mientras estaba en el baño, la barra de agarre se desprendió de la pared al intentar trasladarme al retrete, enviándome directamente al duro suelo de baldosas, lesionándome el cuello y la espalda. ¿Cree que el hotel o el director general hicieron algo para ayudar a resolver el problema, por no hablar de hacer algunos cambios para mitigar una estancia más cómoda? No, La habitación era un desastre para un usuario en silla de ruedas. Mi estancia en Queens se estaba convirtiendo rápidamente en su propia mini crisis. Estaba atrapado en una jungla de cemento sin tiendas. Sólo tenía un amigo para ayudarme: Sunita en Boston. La empresa Hilton aún no ha respondido a mis escritos.

Con todas las puertas que se abrían pero que se cerraban rápidamente, me estaba quedando sin opciones viables rápidamente. El futuro inmediato parecía sombrío. Sin dinero (y sin paciencia), sin casa a la que mudarme, sin casa a la que volver, la vida estaba resultando excesivamente difícil. Eso ayudo a que mi mente sacara lo mejor de mi corazón, aunque adormecido con tanta ansiedad, tristeza y sin esperanza en el futuro. La vida era sombría; no era un excursionista feliz sin duda. Después de nueve años de lucha, pensé que este proyecto se desarrollaría de una manera fluida. Qué tonto soy.

Tras un tiempo de búsqueda interior, meditación y oración, charlas con mentores, amigos del círculo íntimo y asesores espirituales, decidí que me enfrentaría a las pruebas del universo sin rodeos. Era el momento de practicar de verdad mis palabras, quitando mis manos del volante de la vida, ya que el universo lo tiene bajo control. Era otro ejemplo de ‘limpìar los platos sucios de la vida’ – el principio budista de que si quieres conseguir algo en la vida primero debes esforzarte, ensuciarte las manos.

En mayo, cuando el proyecto empezó a gestarse, una noche, mientras estaba en plena meditación, un ángel se me acercó y me dijo "Steven, después de 46 años de manejar el timón de la vida, puedes por fin quitar las manos , soltarlas, renunciar al control de la vida (como si alguna vez lo hubieras tenido) y dejarte llevar, la lección más difícil de aprender para la mayoría, aparte de la reacción y la actitud, o de vivir a través del amor – ahora estoy al volante, con pleno control. Levántate cada mañana y relájate. Olvídate de tu pasado; no te preocupes por tu futuro, vive el momento presente, el ahora".

Todo sonaba muy bien hasta que me desperté el 15 de junio solo para que me negaran la entrada a un avión que representaba el trabajo y los sueños de mi vida. ¿O no? ¿Qué intentaba decirme el universo al dejarme tirado en Nueva York? ¿Cuál era la lección? No llegó al principio, pero no tardé en averiguarlo. El universo me estaba enviando luchas más grandes para superar. ¿Por qué? 1.Para probar de verdad si mis manos estaban fuera de la rueda de la vida, confiando totalmente en el universo al 100 %; y 2. Para enseñarme que todavía tenía que romper y romperme antes de que mi sueño pudiera realizarse. Estoy agradecido a mis dos maestros, el universo.

Tres días después, un amigo de Portland Maine vino a NYC para rescatarme. En cuanto subí a su coche sentí que un inmenso gorila de 800 libras se liberaba de mi espalda. Mi viaje a Maine acababa de empezar.

Steven Quigley

FOTOS de mi mundo viaja en silla de ruedas – DALE CLIC.

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Gracias su por amor y apoyo. Amor y luz.

Publicado por docomo25

Steven Quigley, by age eight, was already an entrepreneur with his first business. He has traveled the world extensively, living in many countries, meeting people and collecting experiences that would later form his future. Before first having spent many years in South Asia, he eventually settled into a sales position on Wall Street. It was not long before he was back to business, eventually creating his own consumer finance firm, before his meeting with the express train – that changed everything. After a long journey inward, including recovery and healing from quadriplegia, he has re-emerged a new man, and is currently learning to walk again. He was enrolled as a graduate student at University of Pennsylvania until he withdrew to write his first book, Unbreakable Mind. As a result of that life changing journey, though some would say a natural fit, he is now an international speaker, author and clarity coach.

5 comentarios sobre “Mudandome a Europa en tiempos de Covid-19, como llegue a ser un pobre sintecho en la ciudad de Nueva York.

  1. Mi hermano! Encanto leer esto en Español! al pesar de lo que te pasa o que obstaculos el universo te tira tu lo cojes con una sonrisa y lo cojes como una clase o otro dia en la escuela de la vida. y me as enseñando ma mi aser un buen alumno. gracias por el intercambio de tu tiempo para darle esto a el mundo 🙂

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  2. Muy buen articulo , me gusto mucho , ahora en español , fantastico .

    Que buena vision de la vida donde a pesar de lo que nos pueda pasar en esta vida , se puede superar con la filosofia de este hombre.
    Me gusto mucho , quisiera aplicar este ideal a mi vida .
    Espero que saque mas articulos pronto.

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